Otro año, pero este es especial. Es nuestra edición número 20. Nos organizamos y nacimos como Corporación Cinememoria en el 2001. Fue el año “cero”. Juntamos ideas, sueños y necesidades para la realización de la primera edición, es decir, el nacimiento del Festival Internacional de Cine Documental Encuentros del Otro Cine, en el año 2002.

Siempre es una tarea titánica sacar adelante el Festival, aun así, emprendimos en la creación de la RED EDOC mercado-lab, un espacio de acogida para encuentros de formación y asesorías que esperamos aporte a la profesionalización de nuestro cine.

Desde que creamos los EDOC nuestro reto ha sido encontrar maneras de fomentar, inspirar y favorecer el libre ejercicio de la creación, la expresión artística e independiente. Ser originales no es un asunto fácil. La narrativa de nuestro cine documental a través de estos años no ha estado exenta de navegar en el mar de las invenciones de otros. Es natural que haya ocurrido así, pues viendo cine se aprende cine. Pero nuestro objetivo es contribuir modestamente a que nuestra cinematografía esté cada vez más liberada de las tendencias y narrativas mainstream que nos persiguen tan indiscretamente.

Es importante cultivar una mirada original, casi tan importante como crear. Mirar otro cine de modo original, como hemos querido hacerlo en los EDOC, nos permite confrontarnos con nosotros mismos. Abandonar discursos pre-construidos de lo que deben ser nuestras películas. ¡Porque todo depende de los ojos con que se mira!

Eduardo Lalo, el escritor boricua, mi paisano, habla acerca de escribir desde la invisibilidad, situación en la que estamos los que vivimos en una isla, ya sea del Caribe o de los Andes. “¿Pero es que se puede estar fuera del mundo cuando uno no es visto por ese mundo?”, dice Lalo. “No estar es estar más fuerte, porque poseo la certeza de la inutilidad del grito.”

Mirar y hacer cine documental en el Ecuador es nuestro privilegio. Mirar, que es una forma de amar, nuestro pequeño y potente país.

¡Larga vida al EDOC!

*Eduardo Lalo, “Los países invisibles”

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