Chile, la memoria obstinada es una película documental de Patricio Guzmán, que restablece los acontecimientos sepultados por el discurso oficialista de la dictadura chilena. Tras veintitrés años del Golpe de Estado en 1973, el autor retorna a Chile para mantener una serie de diálogos en torno a los sucesos ocurridos, recorriendo espacios clave en el golpe militar, como el atentado contra el Palacio de la Moneda y el Estadio Nacional que sirvió de campo de concentración para los detenidos civiles. El film repasa la materia del recuerdo como un ejercicio de resistencia ante el olvido que dejó la violencia represora, evocando las marcas de un pasado que se niega a desaparecer.

Algunas de las personas dentro del film también fueron parte de la trilogía de documentales La batalla de Chile (Guzmán, 1975), registro audiovisual que expuso la violencia de la dictadura al mundo, censurado en los años del régimen totalitario hasta 1997 cuando fue estrenado por primera vez en Chile. La película Chile, la memoria obstinada recoge este archivo fílmico para reconstruir una parte velada de la historia chilena, mediante las voces de las personas que experimentaron en carne propia la represión de la dictadura, entre ellos algunos de los civiles que se enfrentaron a las fuerzas represoras en el derrocamiento de Allende el 11 de
septiembre de 1973.

Las narraciones presentes en Chile, la memoria obstinada ponen en evidencia un imaginario hecho de fisuras entre el olvido y la memoria. El olvido en el periodo posdictatorial es planteado como síntoma de la negación ante los actos de barbarie cometidos contra miles de ciudadanos chilenos. Mientras que los espectros de la memoria se muestran en el film como una dislocación de las superficies de sentido, evocando las huellas traumáticas del pasado para restituir una parte de la historia mutilada.

La memoria se muestra en este documental como una crítica reivindicativa que se opone a la visión hegemónica de una nación. Después de veinticuatro años del estreno del documental Chile, la memoria obstinada, y próximos a cumplir cincuenta años del Golpe de Estado de 1973, esta obra continúa dialogando con las nuevas generaciones. Este documental representa un material invaluable en tanto es capaz de propiciar una mirada a contrapelo de la historia oficial, dando cuenta de los signos de una temporalidad no cerrada, donde se abre un campo de posibilidades para repensar el presente.

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