Un día Coco Laso descubrió en internet que Richard Leacock, el célebre fotógrafo y realizador del Direct Cinema americano, siendo muy joven había filmado dos películas en el Ecuador. Una sobre el terremoto de Ambato de 1949 y otra en las Islas Galápagos en la misma época. No sé cómo hicimos, pero encontramos su e-mail y le escribimos cuando preparábamos el tercer EDOC. Ya no recuerdo si le escribí yo o si fue Coco, pero lo cierto es que nos contestó casi enseguida. Recuerdo la emoción de todos al recibir su email. Leacock tenía para entonces 83 años y era, naturalmente, una leyenda del cine. Su respuesta fue muy entusiasta y nos ayudó enseguida a conseguir una copia de la película del terremoto y de la de Galápagos y en un primer momento aceptó nuestra invitación para volver al Ecuador.

Los emails se han extraviado ya, de modo que solo tengo el recuerdo de una frecuente correspondencia en esos días de febrero de 2004. La oficina del festival quedaba en el Centro Histórico de Quito y a esas alturas era ya un hervidero de emociones mientras organizábamos el festival. Recuerdo que le propusimos presentar Primary, la película fundacional del Direct Cinema que filmaron él, Pennebaker y Albert Maysles, con crédito de dirección de Robert Drew, y fue genial cuando nos dijo: “no pasen esa versión de Primary, esa película es demasiado larga, yo les voy a mandar una nueva versión más corta, estoy aprendiendo a usar el Final Cut Pro y estoy fascinado.”

Lamentablemente nunca nos la envió. Un día, hacia finales de febrero, nos escribió para cancelar su viaje. “Mi amigo Jean Rouch acaba de fallecer en un accidente”, nos decía. “Así que tengo urgencia de desalojar el departamento donde estoy viviendo en París.” Leacock estaba viviendo en el departamento de Rouch y su repentina muerte, que enlutó al cine mundial, lo obligaba en ese momento a buscar otro lugar donde vivir.

Años después pasamos la película How to Smell a Rose: A Visit with Ricky Leacock in Normandy (2014) de Les Blank y Gina Leibrecht, que había sido filmada en el 2000. Allí lo pudimos ver al fin a Richard, con el talante jovial y apasionado que imaginamos en él cuando nos escribió. “A Fraherty le preguntaban cómo se puede enseñar a una persona a hacer cine… –dice en la película recordando a su maestro– y él respondía… eso es imposible, ¿cómo se le puede enseñar a alguien a oler una rosa?”

 

Richard Leacock falleció en 2011 a la edad de 89 años.

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